De las playas del Uruguay, Punta del Este es la que se ha convertido en el destino de miles de turistas y que se conoce en América como el principal centro balneario por excelencia. Se encuentra al Este del país, a 150 km de su capital, Montevideo, en una zona donde las estribaciones de las Sierras mueren en el mar, en un paisaje imponente. Es el límite trazado que separa el Río de la Plata del Océano Atlántico, si bien las aguas marrones del Plata quedan muy lejos y nunca tiñen las claras aguas oceánicas, que en todo su azul verdoso se salpican con el blanco de las olas que rompen en las rocas.
Cuando se realizan todos los veranos viajes a Punta del Este, como ocurre con muchísimos argentinos, paraguayos y brasileros, uno se siente como en casa. Los edificios se levantan altísimos en toda la Rambla, y en los barrios más alejados de este despliegue de la construcción se encuentran los tranquilos barrios cuyas mansiones y chalets se pierden en los cuidados parques y jardines, todos con un césped verde brillante que cubre las lomas artificiales que a efectos decorativos se han creado. Los pinos abundan en este balneario, tanto que uno de sus barrios residenciales recibe justamente el nombre de Pinares.
Más lejos, rodeando Punta del Este, se encuentran las hermosas chacras que han sido las elegidas por los artistas de televisión y cine sobre todo argentinos, siendo una de las zonas más buscadas y más caras la de la Laguna del Diario.
Geográficamente Punta del Este es una península que se adentra en el Océano Atlántico, determinando una gran extensión de playas a sotavento y otra a barlovento. Declarado Capital Turística del Mercosur, la constante en Punta del Este son las playas, que se extienden por kilómetros y kilómetros, sólo cortadas por la presencia de rocas que así separan una playa de otra. Quien guste de los viajes a Punta del Este sabe apreciar este paisaje y esta condición que la hace una de las más buscadas de América del Sur. Su elegancia y sofisticación le dan un aspecto cosmopolita, al que es difícil sustraerse. Comprar una propiedad en Punta del Este es sinónimo de gran poder adquisitivo, ya que los precios de las propiedades son los más altos del país. Y no es para menos, ya que la suntuosidad de sus casas y edificios le dan el carácter de jerarquía internacional.
Hace poco más de 100 años Punta del Este era una zona donde predominaban los arenales, de bastante difícil acceso, pero con un paisaje que ya en esa éopca cautivaba, y pronto la clase alta montevideana comenzó a comprar y construir las antiguas casonas que hoy son un legado cultural. Los viajes a Punta del este desde Montevideo demandaban varias horas y con mucha frecuencia los antiguos automóviles se quedaban atascados en los primitivos caminos cubiertos de arena. Así se fue poblando la península, alrededor del Faro, y los más aventureros optaron por construir en solares más desolados, entre los montes buscando su reparo. A fines de diciembre comienza cada año la peregrinación de los miles de turistas que, si vienen por tierra, con sus autos cargados, encontrarán enlentecido el tránsito debido a la gran afluencia de público. Los primeros días de Marzo Punta del Este vuelve a quedarse más tranquilo, aunque la Semana de Carnaval y la de Turismo otra vez comienza a agitarse. Para llegar más rápido y sin estas complicaciones, muchos optan por hacerlo por avión, llegando así al Aeropuerto Internacional de la Laguna del Sauce. Muchos llegan por mar, especialmente de Argentina, y entonces el Puerto deportivo se torna un enjambre de mástiles de los veleros o llena sus marinas con los cruceros particulares. También es común ver diariamente la llegada de los Grandes Cruceros, que anclando en la bahía, desembarcan a los pasajeros para que puedan pasear por la pasarela de madera paralela a la Rambla, sobre la arena, o visitar la Avenida Gorlero, la principal arteria de Punta del Este que ofrece infinita variedad de restaurants así como pizzerías y heladerías, y también sofisticados negocios para poder comprar ropa exclusiva. Encontrará en las calles transversales muchísimos negocios , y terminará su paseo por esta avenida en la Fera de Artesanos de Punta del Este, donde, a partir de las 18 hs, cientos de artesanos, pintores y artistas plásticos exhiben sus productos en un gran local cerrado que convoca diariamente muchísimo público. Los artículos de lana o cuero siguen siendo los más buscados, ya que el Uruguay es básicamente un país de economía agropecuaria y se destaca en estos rubros.
Los viajes a Punta del Este lo llevarán siempre a recorrer el Puerto, paseando por sus marinas y admirando la gran cantidad de embarcaciones en las que flamean muchísimas banderas extranjeras. Frente al Puerto, y no muy lejos, está la Isla Gorriti, con embarcadero del lado sur y restaurant. Es la cita obligada de muchísimos yates que van diariamente a fondear para disfrutar del día. Quien no tiene embarcación, puede recurrir a las autorizadas que están en el puerto y que organizan salidas diarias así como excursiones de pesca. El recorrido dentro del puerto lo acercará al área de pesca artesanal que convoca muchísimas personas diariamente a las horas de regreso de los pescadores, quienes limpian y faenan el pescado allí mismo y es por eso que los lobos marinos acostumbrados a ellos, se acercan al borde del muelle esperando el alimento que consiguen en abundancia. Por unos pocos pesos, a voluntad, usted puede conseguir unas sobras de pescado y dárselo usted mismo a esros simpáticos animales, que con sus grandes ojos y bigotes se asoman del agua con la boca abierta pidiendo más. Las cámaras de fotos no dejan de grabar el momento en que con medio cuerpo afuera del agua, estos grandes animales de piel lustrosa atraen la vista de todos.
Fuera del Puerto hay distintas opciones para almorzar o cenar. Si en sus viajes a Punta del Este todavía no ha ido a la noche a alguno de los clásicos bares con música en vivo, como Moby Dick, no deje de hacerlo. El deck con sus mesas y sillas está siempre lleno, las motos estacionadas a montones fuera, adentro la música, la conversación, las risas y los encuentros hacen de este lugar uno de los preferidos de la noche esteña. Para quien quiere más refinamiento, se recomienda cenar o almorzar en el privado y elegantísimo Yacht Club de Punta del Este.
La noche se vive a full, y muchos optan por el Casino que se encuentra en el reconocido Hotel Conrad, frente a la Playa Brava, con si característica arquitectura. Cientos de slots y mesas de juegos atraen diariamente a jugadores y curiosos a este recinto que no cierra nunca y que organiza vuelos charters para jugadores de varias partes de América. Esto es Punta del Este, la sofisticación del verano en Uruguay.
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