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Balneario La Pedrera

El famoso y tan conocido balneario La Pedrera, se encuentra ubicado en las costas del departamento de Rocha, siendo bañado por las aguas del Océano Atlántico, en Uruguay. Dista a unos doscientos km. aproximadamente de la capital de Uruguay, Montevideo. Su nombre deriva de las rocas antiquísimas, que tienen millones de años.

En sus viajes a la Pedrera, verá que es un pequeño balneario, y el más antiguo de los balnearios rochenses, convirtiéndose en sitio ideal, tanto para descansar, como para disfrutar de sus múltiples actividades, tales como surf, windsurf, pesca deportiva, morei, buceo. Por otro lado, los amantes de las aves, cuentan con variadas especies para estudiar y apreciar, y llegados los primeros días de invierno hasta la primavera, es posible observar el pasaje de las ballenas francas, en su migración hacia el Sur, lo cual es un espectáculo fascinante. Sus playas: “Desplayado”, “Punta Rubia”, “Playa del Barco”, son destinos infaltables en sus viajes a La Pedrera.

Mencionamos que la “Playa del Barco”, se denomina así, porque en esa zona fue que naufragó el barco de origen chino: Cathay, y la cual se caracteriza por ser de aguas profundas. En sí, durante sus viajes a la Pedrera, también podrá disfrutar de la playa de una manera más
tranquila, como por ejemplo, en paseos a lo largo de la rambla, en donde además de apreciar de un paisaje realmente hermoso, podrá sentirse relajado y gozar del contacto directo con la naturaleza.

Si realiza sus viajes a la Pedrera, durante los meses de verano, se encontrará con mucha gente divertida, disfrutando de los placeres que éste balneario ofrece. A ésta época del año corresponde la temporada alta, y encontrará variados comercios, restaurants, puestos de artesanías y otros.

También debemos de mencionar muchos eventos que se llevan a cabo en La Pedrera, como por ejemplo el famoso “Carnaval de la Pedrera”, al cual, año tras año, concurren visitantes de otros sitios, para unirse en una única fiesta, en la cual participan todos en la parte más céntrica del balneario.

Otro evento que se realiza ya desde algunos varios años, es el Festival de cine de La Pedrera, en el cual participan muchos amantes del cine, tanto del país, como extranjeros. Se dan a su vez, muchos festivales de rock, pop, techno pop, música electrónica y muchos
recitales en vivo. Los bares, restaurantes, pubs y discos, se encuentran muy cerca unos de otros, lo que permite recorrerlos caminando y pasar una jornada nocturna excelente y llena de alegría y movimiento.

En cuanto a alojamiento se refiere, en sus viajes a La Pedrera, podrá optar por hoteles, hostales, cabañas, resorts, apart hoteles, así como zonas de camping, si lo que Ud. prefiere es estar más en contacto con la naturaleza. La oferta de sitios gastronómicos es muy variada, destacándose en la mayoría de los restaurants más conocidos, sus platos elaborados a base de frutos del mar, los cuales arriban
diariamente, vendidos directamente de los pescadores.

Es así que en sus viajes a La Pedrera, podrá gozar de un sitio con energía, dinamismo, alegría, en el cual será atendido con gran  amabilidad y gentileza, y sin duda no dudará ante la posibilidad de regresar nuevamente.

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Punta del Daiblo, pueblo de pescadores

Ubicado a 298 km de Montevideo en el departamento de Rocha, Uruguay.


Es un pueblito de pescadores, cuyos primeros habitantes en la década del cuarenta del siglo pasado, permanecieron totalmente aislados abocados a la pesca de tiburón.

La arquitectura informal con la que se desarrolló el pueblo, le otorgó ese aire rústico de aldea marina, preferida en la actualidad por miles de turistas al año.

La oferta inmobiliaria de casas y cabañas de alquiler, hosterías y camping, pintorescos y coloridos conforman una oferta cálida y acogedora para quienes eligen pasar aquí sus vacaciones.

En sus viajes a Punta del Diablo, disfrutara de playas con fuerte oleaje como la playa de la viuda y playas de oleaje manso como la playa de los pescadores entre otras.

El armonioso paisaje, la naturaleza en su máximo esplendor dan un marco perfecto para contactarse con este mágico lugar. Cuando viajes a punta del Diablo podrá recorrer sus callecitas rusticas, sus ferias artesanales, saborear diversas comidas caseras, como las típicas empanadas de mejillones, el choclo a la manteca y los buñuelitos de algas delicias ya impuestas por este lugar.

El Surf se ha convertido en unos de los deportes mas practicados en esta zona, cientos de jóvenes se reúnen en estas aguas a entretener a los Turistas que pasan horas observando y disfrutando del espectáculo. Las cabalgatas, el avistamiento de tortugas verdes, las caminatas por las suaves arenas, las rocas características del lugar azotadas por el Océano Atlántico y el paisaje agreste son la postal perfecta de sus vacaciones.

Los viajes a Punta del Diablo no solo le harán conectarse con la naturaleza, la bahía ,el aire bohemio del lugar sino que también podrá dar rienda suelta a la diversión ,existen varias propuestas de Pubs y discotecas para cerrar la jornada con una dosis de fiesta y alegría.

Además en sus viajes a Punta del Diablo podrá visitar otros sitios muy cercanos al balneario de igual hermosura como lo son La Laguna Negra, La Fortaleza de Santa Teresa ,el fortín de San Miguel y el balneario Barra del Chuy entre otros lindos destinos.

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La magia de las playas de Rocha

Quienes realizaron viajes a las playas de Rocha van a querer volver. La sucesión de playas de arenas finas y muy blancas, el océano azul y salado golpeando continuamente contra las rocas, la sensación de libertad en las playas casi desiertas o las risas y multitud en las populosas, siempre van a ejercer una fascinación  en quienes las visitan. Los pueblitos de pescadores se suceden en contraste con los balnearios más sofisticados.  Después de visitar Aguas Dulces, con su característico caserío y su población tan bohemia son parte del paisaje las hamacas colgando de los aleros de las casas con sus propietarios descansando y dejando fluir las vacaciones, se continúa el recorrido siempre hacia el este. Salimos hasta alcanzar la Ruta 9 y varios kilómetros después  dejamos atrás las orillas de la Laguna Negra, la más grande de Rocha para entrar en Punta del Diablo. Playas en Rocha hay muchas, cada cual con su encanto, pero los viajes a las playas de Rocha sin conocer el Cabo Polonio  y Punta del Diablo no se conciben.                                                                                                                                                                                                    Punta del Diablo nació como otro de los tantos pueblos de pescadores artesanales, y desde hace más de 15 años fue consagrándose paulatinamente, año a año, en la playa que hoy por hoy tiene el mayor crecimiento del este, quizás tanto como Punta del Este. Hace muchos años en este pueblito de pescadores se realizaban fiestas gauchas, con jineteadas, carrera del anillo y asados. Hoy creo que esa costumbre se ha perdido robada por el avance inexorable de las construcciones.                Punta del Diablo está separada de la playa por varios médanos, y de sus playas la “de la Viuda” es la más atractiva. En todas el mar es abierto y con bastante oleaje, por lo que se debe ser cuidadoso a la hora de los baños  a pesar de la presencia de guardavidas. En enero, y sobre todo durante la primera quincena los camiones transportando básicamente crevezas nos van dando una idea de como transcurre la noche punteña. Las escasas calles del pueblo se vuelven intransitables y para cada cosa que se quiere comprar hay largas esperas, pero nadie se molesta, estamos en verano y estamos en Punta del Diablo !                                                                                La sucesión de playas separadas en bahías, brindan con paciencia, moluscos como los berberechos. Cuando se ve gente agachada en la orilla, escarbando sin cesar en la arena húmeda, es que están a la pesca de estos rápidos animalitos, que luego de purgados tendrán un sabor exquisito, como los buñuelos de algas recogidas en el agua entre las rocas, tan típicos de esta zona y que en los viajes a las playas de Rocha siempre se van a poder degustar, y porqué no hacerlos uno mismo?  es  sencillo y el principal ingrediente está al alcance de la mano.

Dejar atrás la magia de Punta del Diablo no es fácil, pero Rocha continúa y las sorpresas también. No muy lejos de aquí se llega a la entrada marcada como Parque Nacional de Santa Teresa, un complejo natural de gran extensión, donde los distintos sectores ofrecen cabañas para alquilar (no muchas) y sobre todo varias zonas de camping, con salida a alguna de las playas de este parque. La Playa de la Moza es la más pintoresca y una de las más concurridas.                                                                 Si lo que se busca es descansar y disfrutar del silencio y la paz, sólo quebrado por el canto de los miles de pájaros que vuelan libremente, este destino es el indicado, porque a pesar de la gran cantidad de público que elige esta playa para pasar sus vacaciones, muchísimos de ellos brasileros, es tan grande el parque y las zonas destinadas a camping que nadie se molesta. La Capatacía es el centro del parque. Con una construcción de piedra, colonial, adonde se encuentra la oficina de Teléfonos, almacén y restaurant. Fuera de ésto, el parque no ofrece más servicios, y ésto es parte de la magia de Santa Teresa, y en general de los viajes a las playas de Rocha.

En el Parque hay mucho para ver, no sólo las playas, como la Pajarera, el Invernadero y el Chorro, una caída de agua  dulce a la que muchos concurren a bañarse, a pesar de que el complejo cuenta con baños y duchas. A unos kilómetros de la entrada al parque se encuentra la Fortaleza de Santa Teresa, que da nombre al lugar. Es una fortaleza portuguesa para marcar presencia de los brasileños en las tierras próximas a la frontera. Construída en grandes bloques de piedra, con un foso alrededor, está en una zona estratégica que permite la vista de las tierras llanas hasta muchos kilómetros de distancia. Desde sus atalayas y muros la vista se pierde en un mar de palmeras de las que los indígenas recogían como alimento su fruto: el butiá. Adentro se recorren las estancias, con recreación de época donde uno puede imaginar la vida en los crudos inviernos y la soledad de esros bañados. En determinada época del año se realiza una conmemoración que recrea, con artistas de teatro, la vida en la fortaleza.

Dejamos el Parque de Santa Teresa y próximo a la frontera con Brasil, visitamos el Fuerte de San Miguel,en medio del Bañado del mismo nombre. Es una fortaleza de menor porte que la anterior pero sumamente interesante. La vista desde ella es aún mejor, y fuera hay una posada con una exquisita comida que se puede disfrutar con el majestuoso paisaje de palmeras que se extiende por kilómetros. Todavía nos quedan varias playas antes de llegar al Chuy, entre ellas la más importante es La Coronilla, con su pueblo de típico aspecto, simpático y cuidado, familiar y tranquilo. Finalmente, ya muy bronceados de tanto sol, llegamos al final de los viajes a las playas de Rocha. Nos encontramos en la Barra del Chuy, una playa sumamente grande, arena blanca ,casi polvo de tan fina, y que lleva ese nombre debido al arroyo Chuy, mediante el cual la Laguna Merin, extensísima y compartida con Brasil, se conecta con el Océano. Y al otro lado el país hermano.

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